Crecer juntos

Durante muchos años, la crianza de sus hijos y mantener la economía familiar absorbieron la energía e ilusiones de Juani. Las dificultades en el camino no lo pusieron fácil, y los pequeños y escasos momentos de felicidad eran breves destellos que había que disfrutar al máximo.

En el año 2000, ya con cuarenta y siete años, llegó inesperadamente Juana María, “Nana”, que iluminó su vida cuando todo ya parecía estar establecido.